El reto
Convertir la descripción verbal de una pieza mecánica en un modelo 3D ejecutable es un problema de síntesis espacial. Los modelos de lenguaje generan sintaxis con soltura, pero fallan en el razonamiento 3D: elegir el plano correcto, la orientación, los parámetros exactos. Una sola pasada raramente produce una pieza válida a la primera.
Qué construí
Un sistema que cierra la brecha entre intención natural y ejecución CAD. El usuario describe la pieza en español; el sistema la modela en SolidWorks, comprueba por sí mismo si el resultado coincide con lo pedido y se corrige solo hasta acertar. Mejora con el uso: cada pieza validada queda como referencia, así que las siguientes parecidas salen con menos intentos. Si no converge en pocos ciclos, se detiene y escala a intervención humana en vez de insistir en vano.
Lo que consigue
- De la frase a la pieza: describes "tornillo M8 de 40 mm" y obtienes el modelo, sin tocar el CAD.
- Se autocorrige: el propio sistema detecta cuándo la pieza no cuadra y reintenta con criterio, no a ciegas.
- Mapa de dificultad honesto: piezas estándar (tornillos, bridas, engranajes rectos) salen casi a la primera; geometrías más libres siguen siendo terreno de I+D, y lo dice claro.
- Aprende sobre la marcha: cuantas más piezas valida, más rápido resuelve las siguientes.
Dónde está el mérito
El cuello de botella no es la sintaxis ni la herramienta CAD: es el razonamiento espacial 3D del modelo. Dado "tornillo M8 de 40 mm", hay que inferir que es una revolución sobre un eje, no una extrusión; elegir el plano correcto; orientar la rosca. Ese salto semántico es donde fallan los sistemas comparables del mercado (CADSmith, CADDesigner, Query2CAD). Este proyecto lo aborda con un enfoque autocorrectivo en vez de pretender acertar a la primera.